GARA, 14/03/99

      "Es hora de dar una respuesta amplia, plural y contundente a la agresión contra Euskal Herria"

      El viernes por la mañana estaba en el Parlamento de Gasteiz, donde Euskal Herritarrok volvió a sumar sus votos a la propuesta en favor de la acogida a la Asamblea Kurda en el exilio. Por la tarde llegó puntual a la cita con este diario en Donostia, aunque en su agenda aparece hoy el nombre de Arantzazu, donde participará en un ayuno junto a otros mahaikides y electos. Arnaldo Otegi desgrana para GARA su visión de una semana de quitar el sueño, convencido como está de que este país, si alguna vez estuvo dormido, ya ha despertado.

      Arnaldo OTEGI: Portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna

      Redadas policiales en París y Gipuzkoa, felicitaciones en el Elíseo, reacción tibia de los nacionalistas moderados, rabia apenas contenida en las calles de Euskal Herria por el encarcelamiento de ciudadanos vascos. Este era el marco de una entrevista que se coló en la agenda de Arnaldo Otegi entre una sesión parlamentaria en Gasteiz y un ayuno en Arantzazu. El portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna departió con GARA de los mil y un avatares que ha vivido este país en los últimos meses. Una visión que en el horizonte señala firme a un país independiente al que Arnaldo Otegi no pone ya fecha lejana porque "la libertad nos urge tanto a los vascos, que ya no estamos dispuestos a esperar".

      Los ciudadanos vascos hemos vivido una semana que parece remitirnos a tiempos pasados. Me refiero, claro, a la ofensiva policial franco-española.

      Creo que esa ofensiva policial hay que situarla en un contexto político muy concreto. En este sentido, cabe recordar que hay una obsesión en Madrid y París con lo que está pasando en Euskal Herria y que se demuestra en estas operaciones policiales, pero también en las declaraciones de Chevènement contra el Departamento Vasco. Lo vivido esta semana viene a demostrar fundamentalmente que los gobiernos francés y español no tienen oferta política alguna que hacer a nuestro país y que, por lo tanto, se mantienen en la única opción estratégica que han mantenido históricamente, que es la represión. Su objetivo es claramente el de abortar el proceso democrático que se ha abierto en este país en los últimos meses. Esta ha sido una provocación política que persigue el doble objetivo de dinamitar la alianza entre fuerzas nacionalistas y progresistas e intentar hacer insostenible a la izquierda abertzale el mantenimiento de su actual apuesta política.

      Las primeras reacciones de los partidos firmantes del Acuerdo de Lizarra-Garazi han apuntado en el sentido no tanto de cuestionar la operación policial como de poner en duda su oportunidad política. ¿Ha estado la respuesta de PNV, IU y EA a la altura de lo que HB esperaba?

      A nosotros nos han sorprendido algunas valoraciones en el sentido de no negar legitimidad a las fuerzas de ocupación españolas o francesas a la hora de plantear operativos policiales. Nosotros no podemos compartir esa visión. Para nosotros ni la Guardia Civil ni los Renseignement Généraux franceses tienen absolutamente ningún derecho para actuar contra ningún ciudadano vasco. Con respecto a la oportunidad política yo creo que, al margen de las declaraciones públicas, las formaciones políticas y los sindicatos o los movimientos sociales que hay en Lizarra-Garazi han entendido a la perfección que aquí hay una gran estrategia, que se ha diseñado en los últimos meses, que se define, por un lado, con el absoluto acoso mediático al PNV ­presiones económicas, búsquedas de disidencias internas...­ y que ahora se completa con la izquierda abertzale, con detenciones de militantes de la organización armada y de algún compañero que ha ejercido labores de representación política en París. Es una estrategia global que busca crear disensiones entre nosotros. Del enemigo el consejo: nosotros tenemos datos ciertos de que lo que realmente preocupa en París o Madrid es que los vascos hemos comenzado una andadura que va a desembocar en un escenario político nuevo y saben que para ello el mantenimiento del acuerdo entre las fuerzas abertzales y progresistas es fundamental.

      Esta ofensiva se da en un momento de mudanza en los equilibrios políticos en este país. ¿Cree que en este contexto de búsqueda incipiente de un nuevo escenario político, la izquierda abertzale o sus aliados pueden acusar los últimos golpes y replantearse la línea política?

      Yo sinceramente creo que no. En mi opinión, la mejor respuesta que cabe dar en esta situación es redoblar la apuesta política. Esta es una apreciación que ya hicimos cuando el encarcelamiento de la Mesa Nacional anterior o con el cierre de "Egin". Está claro que no podemos caer en la estrategia de la provocación cuando sabemos que lo que realmente les resulta insoportable es que en el plazo de los últimos dos años la izquierda abertzale ha consolidado niveles muy importantes de iniciativa política o que se haya fraguado una alianza en el terreno de la construcción nacional vasca. En este sentido, ese latiguillo que utilizaban siempre de que "en democracia todo es posible" les quema hoy en las manos, porque saben que en nuestro país, en el norte y en el sur, se está articulando un movimiento de corte democrático y nacional. Y eso es algo que no pueden soportar. Hoy hay una evidencia clara y es que la reclamación de nuevos marcos políticos no es ya algo que se defienda en solitario por la izquierda abertzale, sino que casi todas las fuerzas políticas comparten esa reivindicación, y esa realidad, para nosotros incuestionable, es la que les pone tan nerviosos.

      Posiblemente en consonancia con esa nueva sintonía política, la Mesa Nacional animaba esta semana a sus simpatizantes a dar una respuesta contundente pero serena. Algunos han querido ver en esa declaración una apuesta explícita para evitar protestas duras en las calles.

      Yo creo que esa lectura es absolutamente interesada. Nosotros consideramos que cuando hay que responder a estrategias determinadas de los estados español y francés hay que medir y calibrar bien cuál es nivel y la profundidad de esa estrategia. Los estados español y francés van a jugar a órdago fundamentalmente en el terreno político y represivo de aquí a junio por lo menos, y eso quiere decir que la respuesta a articular también debe ser de jugar a mayor. No valen las respuestas aisladas, hay que articular una respuesta plural, amplia y contundente a la agresión contra Euskal Herria. Yo creo que si somos coherentes con el análisis que hemos hecho de que el objetivo que persiguen París y Madrid es abortar el proceso y en ese proceso estamos inmersas diferentes fuerzas sociales, políticas y sindicales, nos tenemos que poner de acuerdo. Este es un movimiento de gran calado al que hay que responder con otro movimiento de mayor calado que se concreta, a nuestro entender, en pasar de una situación de interinidad en la política de alianzas abertzales y progresistas a una política de absoluta consolidación de esa alianza y de puesta en marcha de nuevas dinámicas sociales y nacionales que nos conduzcan a otro escenario político. Desde ese prisma hay que responder a esta ofensiva.

      Usted habla de articular una respuesta común y contundente, pero lo que, de momento, hay sobre la mesa es el último comunicado del Bizkai Buru Batzar en el que este órgano del PNV condena en duros términos el sabotaje contra un coche de un concejal del PP en Abadiño.

      Si somos coherentes con la apuesta que hemos hecho todos, esta es una ocasión en la que pueden plantearse dos escenarios: o, por un lado, se comete el error de analizar esto como un ataque en exclusiva a la izquierda abertzale y, por lo tanto, la izquierda abertzale queda en disposición de abrir todo el abanico de respuestas que considere oportuno, o, por otro, se entiende esto como hay que entenderlo realmente, como un intento de dinamitar el proceso global. Si se entiende de esa segunda manera, la respuesta debe de ser global y contundente por parte de todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales. Estoy convencido de que lo vamos a conseguir, porque no encuentro una posición coherente en mantener otro planteamiento. Con respecto al Bizkai Buru Batzar, realmente parece que tiene una cierta obsesión, permanente, por buscar no sabemos qué tipo de pronunciamiento de Euskal Herritarrok. Yo no les pido que condenen la acción policial llevada a cabo por las policías española y francesa, y a mí me parecen acciones absolutamente condenables. Por lo tanto, en una situación como ésta en la que a una organización armada llamada ETA, que mantiene una tregua que se prolonga ya durante seis meses, se le intenta golpear lo más duro posible y aquí todo el mundo se dedica a exigir corresponsabilidades políticas a todo el mundo y todo el mundo tiene que estar sereno, evidentemente lo que yo le digo al PNV es que nosotros vamos a estar y estamos muy serenos, pero de lo que no nos cabe ninguna duda es de que la respuesta se tiene que dar a dos niveles. De una parte, debemos responder profundizando la alianza de Lizarra-Garazi, pero también enviando un mensaje claro y contundente a París y Madrid.

      Corríjame si me equivoco, pero EA y PNV insisten en que están dispuestos incluso a desdeñar el apoyo parlamentario de EH y a gobernar en minoría si Euskal Herritarrok no se desmarca expresamente de la kale borroka.

      Bueno, yo creo que los portavoces del Gobierno de las tres provincias cometieron un error de partida que fue poner la condena de la kale borroka como cuestión previa. Ante esto cabe recordar dos cosas: primeramente, que quien necesita un apoyo es el Gobierno de Gasteiz y no nosotros, y en segundo lugar, que nosotros estamos dispuestos a suscribir acuerdos institucionales, pero siempre en la misma dirección, en la dirección de superar este marco político e ir a otro. En este sentido, poner a la kale borroka como excusa para no conseguir un pacto parlamentario formal, cuando de hecho, en las últimas votaciones en las tres provincias se está yendo a un 43-32 y no a 27 (frente a 32), que es lo que reúnen EA y PNV, es más que otra cosa vender ante las respectivas parroquias determinadas posiciones políticas... Yo creo que una de las respuestas que habría que articular a esta ofensiva de los estados contra Euskal Herria pasa hoy por formalizar definitivamente ese pacto institucional. Ha llegado el momento de que todo el mundo deje de hacer florituras y nos dediquemos todos a reforzar la apuesta política que hicimos hace ya unos cuantos meses.

      Aclarado por su parte que la kale borroka no es obstáculo sino excusa, hablemos de las negociaciones. Carta social, normalización lingüística, reforma de los medios de comunicación públicos, Ertzaintza... ¿Hay para EH cuestiones irrenunciables cara a dar el apoyo a Ibarretxe?

      Nosotros en el discurso de investidura ya dijimos que sólo entendíamos el apoyo parlamentario al Gobierno de Gasteiz en el sentido de que los recursos que puedan existir en esa Cámara de las tres provincias se pongan al servicio de una justa política global que es la que marca Lizarra-Garazi. En ese sentido, estamos dispuestos a llegar a un compromiso en determinadas materias. Yo entiendo que no hay tantas dificultades y que nos podremos encontrar, sin lugar a dudas. El problema es cuando se plantea públicamente la necesidad de la condena o el alejamiento de determinadas prácticas de lucha popular como condición sine qua non, entonces nosotros tenemos que dar también una respuesta pública. Desde aquí decimos a EA y PNV que no estamos dispuestos a aceptar esa condición, porque Euskal Herritarrok no va a condenar la kale borroka. La kale borroka es una mera excusa que el Gobierno español utiliza mediáticamente, y punto. Nosotros, ya lo hemos dicho, nos atenemos al acuerdo que adoptamos en el Parlamento y en lo que dice Lizarra-Garazi que no es otra cosa que en un proceso de negociación preliminar no se pueden poner condiciones a ninguna de las partes que participa en el diálogo. Por si alguien no se ha enterado todavía, estamos en esa fase preliminar, y también recuerdo que estamos sin lucha armada. Además, estamos, sin duda, en una situación muchísimo mejor que la que se planteaba en Lizarra-Garazi para esta primera fase.

      ¿Euskal Herritarrok ha puesto condiciones de ese mismo calado sobre la mesa? ¿Le han planteado ustedes a PNV y EA que deben reclamar la salida de las FSE de Euskal Herria?

      No. Nosotros nos hemos limitado a poner sobre la mesa la apuesta política global. Aquí hay un diagnóstico compartido que dice que este es un marco agotado, que a los problemas globales hay que darles soluciones globales. Hemos explicado claramente a EA y PNV que eso significa que hay que reforzar Lizarra-Garazi, que hay que impulsar instituciones nacionales propias, que eso significa la defensa de los presos y, en definitiva que hay que dar una respuesta a la altura del desafío lanzado por Madrid y París. Esas son las condiciones generales.

      Bajemos entonces, si le parece, al detalle de esa negociación.

      En el detalle ese planteamiento general se concreta en lograr un acuerdo por el que cualquier proposición de ley que vaya al Parlamento sea previamente consensuada con nosotros, en todos los terrenos.

      Si eso está tan claro, quizás ocurre que en las sedes políticas pesa ya demasiado la proximidad de las urnas. ¿Las elecciones municipales, forales y europeas van a obligar a ralentizar los ritmos del Foro de Irlanda?

      Lizarra-Garazi aprobó su plan de gestión hace ahora unos dos meses y tiene ya en marcha una permanente. Próximamente tendrá lugar la presentación de un plan de socialización del acuerdo y, en este sentido, se va avanzando. Nosotros ya dijimos en la campaña de las elecciones de octubre en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa que situar en claves electorales el proyecto de avanzar en el camino de la construcción nacional nos parece poco serio.

      Hablemos del proyecto de construcción nacional. ¿En qué ejes centra hoy su actuación la izquierda abertzale?

      Nosotros nos marcamos tres prioridades claras en estos momentos. Muy a corto plazo está la de conseguir esa respuesta amplia, plural y contundente frente a las agresiones de los estados español y francés. La segunda prioridad es que el próximo Aberri Eguna recoja, un poco, lo que han sido los últimos meses de dinámica política en Euskal Herria, y reclame el derecho de las ciudadanas y los ciudadanos vascos a reclamar la voz. Finalmente, una tercera prioridad, a nuestro modo de ver, es que esa institución nacional municipal que nació el pasado 6 de febrero en Iruñea deje de estar a la sombra de una dinámica de consenso entre los partidos políticos, para empezar a funcionar como lo que es realemente, como una institución nacional que se crea porque es importante no para los partidos, sino para el país.

      Se ha plantado usted ya en junio. ¿Qué va a pasar a partir de las elecciones? ¿Qué puede cambiar en el escenario vasco?

      De junio en adelante, entraremos en una fase política diferente, que tendrá, lógicamente, enlace con la anterior, pero en la que ya se proyectará la necesidad de que las fuerzas abertzales y progresistas se encaminen a elaborar una oferta política para el conjunto de los seis territorios en clave de soberanía y derecho de autodeterminación. Creo que a partir de junio entraremos en una nueva fase que podríamos calificar de constituyente.

      ¿Ese viaje hacia una nueva fase política va a marcar el discurso en el Aberri Eguna? ¿En qué línea cree que se puede pronunciar la Asamblea de Representantes Municipales?

      A nosotros hay un tema que nos preocupa y que quiero recalcar. El tema de preocupación es que se intente ligar la institución nacional a la óptica abertzale de la política. Nosotros creemos que los vascos necesitamos instituciones nacionales, no instituciones abertzales. Necesitamos marcos de encuentro en los que entremos todos los vascos. En este sentido, esa institución nacional debe de abordar el Aberri Eguna no desde una óptica abertzale, sino desde una óptica de nación vasca, respetuosa ante todo con la pluralidad de la sociedad vasca. En todo caso, los partidos abertzales sí que deberemos mantener un espacio en el que reivindicar como independentistas que somos la independencia de este país, pero sin escatimar esfuerzos para que en los pueblos y barrios de nuestro país este sea un Aberri Eguna diferente, un Aberri Eguna en el que tengan cabida las iniciativas conjuntas que ya están naciendo en pueblos y barrios.

      ¿No contrasta esa búsqueda del marco nacional con la centralidad que, al menos en los medios de comunicación, está cogiendo en las últimas fechas el Parlamento de Gasteiz?

      A nosotros nos preocuparía absolutamente este tema si la izquierda abertzale centrara toda su dinámica política en el Parlamento de Gasteiz. Como nosotros no somos conscientes de que eso sea así, muy al contrario creemos que la izquierda abertzale está haciendo su apuesta en muy diversos frentes, aunque ello no merezca tanta atención mediática, a nosotros ese protagonismo del que me habla no nos crea contradicciones fundamentales en nuestra práctica política. En cualquier caso, nosotros sí que tenemos una cierta obsesión por equilibrar las apuestas políticas que hacemos, a veces lo conseguimos, y a veces no... pero la apuesta fundamental de la izquierda abertzale no es Gasteiz. Eso es más que evidente.

      Desde esa óptica, ¿ descartarían ustedes una apuesta de legislatura, a cuatro años, para estabilizar el Gobierno Ibarretxe?

      En la campaña electoral ya dijimos que algunos planteaban esta legislatura como la legislatura de la paz y nosotros lo que decimos es que esta va a ser la legislatura de la soberanía y de la territorialidad. Por lo tanto, no le ponemos plazo al acuerdo institucional en Gasteiz porque entendemos que ese acuerdo institucional está fundamentado en la apuesta política global. Mientras que todos los agentes sociales, políticos y sindicales juguemos con lealtad en un proceso político que conduzca a ese marco de territorialidad y soberanía, se mantendrá esa apuesta en la medida que sea posible, pero se mantendrá hasta ahí. PNV y EA saben que vamos a ser absolutamente leales en ese terreno, pero también deben de saber que para que sigamos siendo leales en Gasteiz, ellos también deben ser leales en el proceso político global.

      Habla usted de lealtad hacia EA y PNV. Alguien podría interpretar que tales lealtades pueden obligar a EH a rebajar su perfil de izquierda en aras a no perjudicar la relación con sus aliados.

      Ese latiguillo, que a nosotros nos hace bastante gracia, lo utilizan fundamentalmente dos fuerzas políticas; una es el PSOE, que ya ha demostrado en los últimos doce años el perfil de izquierda que tiene, y otra es IU, que ha entendido, probablemente muy mal, que su única opción para sobrevivir políticamente es atacar a la izquierda abertzale. Allá ellos con su práctica política, ya vimos los resultados que obtuvieron en las últimas elecciones. De todas formas, en estas elecciones ya veremos quién sale reforzado desde su perfil de izquierdas y quién no. Nosotros, para decirlo de forma sencilla, lo que vemos es que aquí lo que está ocurriendo es que fuerzas de la derecha nacionalista y fuerzas de la izquierda nacionalista y también de la izquierda estatal nos hemos puesto de acuerdo en la necesidad de cambiar de escenario político. Por lo tanto, lo que nosotros estamos haciendo podría ser entendido como un frente democrático nacional: nos une la soberanía y la territorialidad. El objetivo del PNV está claro que no es la independencia y el socialismo, que es nuestro proyecto. Pero ese proyecto se realizará cuando los vascos podamos decidir. Hasta entonces PNV y HB trabajarán juntos por dotar a este país de un marco democrático. Eso no quiere decir que nosotros vayámos a perder el perfil de izquierda. De todas formas, si se formaliza el acuerdo en Gasteiz, ya se verá que ha habido un giro a la izquierda en política educativa, en gasto social...

      ¿Esos aires de cambio también van a alcanzar a la Ertzaintza o a los medios de comunicación públicos de este país?

      Yo estoy convencido de que sí. Hombre, la Ertzaintza es un poco el tema complicado. No descubro nada si digo que nos generan dificultades ciertas actuaciones de la Ertzaintza. Algunos hacen balances de kale borroka y nosotros también hacemos balances de actuaciones de la Ertzaintza y, en ese sentido, creo que el nivel ha bajado sustancialmente. Tampoco le oculto que nos preocupa sobremanera el resultado de las últimas elecciones sindicales en la Ertzaintza, porque en esta fase política, en la que se abren posibilidades de un nuevo escenario, el que los agentes de la Ertzaintza voten mayoritariamente a un sindicato como ERNE que, como dicen sus representantes, aspira a que la Ertzaintza imite a la Guardia Civil, es preocupante. De todos modos, ese resultado también es clarificador, en el sentido de que da la imagen real de lo que es ese cuerpo, e incluso nos da la fotografía de hasta qué niveles el PNV controla a la Ertzaintza. Nosotros tenemos claro que la Ertzaintza ha estado hasta ahora al servicio del proyecto del Estado español de combatir el independentismo vasco y la esperanza que tenemos en estos momentos es que pueda ser posible una reinserción política y social de ese cuerpo policial y que la Ertzaintza entienda que su labor no debió ser nunca y, desde luego, no puede serlo hoy, la de atacar al independentismo vasco.

      A la vista del acuerdo de listas entre PNV y EA, ¿teme usted que ese ataque al independentismo, ya hablando estrictamente en el campo político, se deje sentir en ciertas alcaldías vascas? ¿El acuerdo entre los dos partidos cambiará el mapa político?

      Primero hay que decir que es legítimo que dos partidos que son soberanos se pongan de acuerdo para compartir listas electorales. A partir de ahí, quiero recordar que estos partidos, o por lo menos EA, decían que el acuerdo era para evitar que ciertas alcaldías cayeran en manos españolistas. Parece ser que ahora sus pactos se extienden a municipios en los que lo que peligraría sería la alcaldía de EH. A nosotros no nos parece eso estéticamente conveniente, porque no va a servir sino para crispar los ánimos en determinadas localidades. De todas maneras, no nos preocupa demasiado, porque hay muchas localidades en las que Euskal Herritarrok va a ganar por goleada. Le recuerdo que dos y dos no siempre son cuatro en política... De todas formas, para nosotros lo importante no es ganar no sé cuantas alcaldías, lo importante es que las fuerzas políticas estatales que apuestan por sabotear este proceso sean desalojadas de todas las instituciones posibles. Por lo demás, ya hablando de impresiones, yo diría que lo que es evidente es que con este acuerdo el PNV ha lanzado una Opa no sé si dulce u hostil a EA.

      Todo apunta a que vamos a vivir otra campaña en la que esto sea algo así como un combate entre el espíritu de Ermua y el de Lizarra. ¿No han extraído los partidos abertzales lecciones de lo vivido en octubre?

      Evidentemente, puede haber niveles de disensión entre abertzales en el terreno municipal, porque EA, PNV y EH no compartimos programas, porque defendemos diferentes modelos de gestión local. Pero sí creo que, ante ese previsible ambiente de polarización y crispación absoluta, y cuando sabemos que va a haber nuevas provocaciones en materia represiva o de presos, o que en los aparatos del Estado se diseñan desde ya otras operaciones de calado, tendríamos que estar atentos para que esas disensiones lógicas no nos impidan ver quiénes son los verdaderos enemigos de este país. Creo que la apuesta fundamental de los abertzales debe ser frustrar esa imagen de país quebrado en lo territorial y lo político que quieren dar PP y PSOE, y que no es real.

      ¿A qué se está refiriendo cuando habla de preparativos de otras operaciones por parte de los aparatos del Estado?

      Yo recuerdo que en la última campaña electoral planteé abiertamente, sin que nadie me respondiera, que entre la firma de Lizarra y la declaración de tregua de ETA se había puesto en la mesa de los aparatos del Estado la posibilidad de reabrir el capítulo de la guerra sucia con al menos un asesinato de Estado. Estoy convencido de que hoy nuevamente esa hipótesis se está barajando.

      Plantea usted un tema muy serio. ¿Tienen ustedes datos que avalen sus palabras?

      A diferencia de otros, nosotros no jugamos ni al victimismo ni a alimentar gratuitamente la preocupación del ciudadano de a pie. Las personas que estamos en los marcos de dirección de la izquierda abertzale siempre hemos contado con esa posibilidad. Pero yo tengo datos de varias fuentes que confirman lo que digo.

      ¿No sería el coste político demasiado alto para un Estado que todavía no ha sido capaz de digerir el oscuro capítulo anterior de la guerra sucia?

      Quizás al Estado le parezca mayor el coste político de aceptar que los vascos decidamos libremente nuestro futuro.

      Y Anguita diciendo que a partir del 13 de junio Aznar puede anunciar que acepta el derecho de autodeterminación.

      No nos creemos nada. Ojalá el Gobierno español tuviera esa altura de miras, pero yo creo que ellos están en una clave vieja. Creo que siguen con el esquema que han estado en los últimos 40 años que pasa por soñar con la derrota militar de ETA. Yo creo que son tan torpes que no se han puesto a pensar que 40 años de organización armada vienen a demostrar una capacidad de regeneración. Y esa torpeza hace que no sean capaces de ver que ETA desborda su cálculo militar, porque ETA sintoniza con los deseos de la mayoría de los vascos de resolver el conflicto en clave democrática. En ese sentido, ETA es hoy indestructible. Por lo tanto, París y Madrid pelean contra molinos de viento. Allá ellos, porque este pueblo está en marcha.

      El pueblo está en marcha, pero en los medios proliferan este tipo de declaraciones, o las filtraciones, las "noticias" sobre interlocutores, los capítulos de vídeos varios... ¿Propone usted algún antídoto a sus militantes?

      En primer lugar, un antídoto fundamental es leer con absoluta actitud crítica. La intoxicación es un arma de manual. Eso está claro. ¿Para qué insistir?

      Gerry Adams afirmó una vez que el mejor antídoto ante los medios es una asamblea de Sinn Féin. ¿Está fluyendo la información en las estructuras de la izquierda abertzale?

      En la Mesa ese tema nos preocupa y reconozco que, en mi opinión, no hemos sabido todavía hacer entender a la militancia cuáles son las claves fundamentales de esta apuesta política. Pero le doy la razón a Gerry Adams, porque en la fase política en que nos encontramos, con el torbellino de acontecimientos que suceden, los mecanismos asamblearios pueden ser muy válidos. Debemos hacer en esto un esfuerzo suplementario.

      Llevamos un buen rato hablando y la conversación salta de los políticos a los periodistas. ¿No olvidan los políticos, de su parte, y los medios, de la nuestra, reflejar más en el debate la esperanza palpable que hay en la sociedad vasca?

      Mire, yo hablo con mucha gente en la calle, gente de todo tipo y pelaje, y percibo una ilusión enorme en este proceso. Aquí están pasando cosas que hace dos años eran impensables. Los trebiñeses renuncian a la legalidad española, van a una política de hechos, los ciudadanos de Baiona reclaman el departamento. Creo que los sueños toman forma.

      Joseba Egibar ve un Estado vasco en la ONU para el 2004. ¿Arnaldo Otegi pone fechas a esa aspiración?

      A mí si me preguntan cuándo nos planteamos un estado vasco independiente yo siempre respondo que lo queremos cuanto antes. Y además, en mi opinión, la única salida lógica de este proceso en que estamos envueltos es esa. Es más, añado hoy que ese sueño no está lejano. Los ciudadanos vascos, por una cuestión de mera higiene mental, no podemos permitirnos ir a estas alturas por el mundo de la mano de gente que ataca nuestra lengua, que no respeta nuestra fiscalidad, que no nos deja tener selecciones nacionales... Lo mejor que podemos hacer los vascos y las vascas es marcharnos, y cuanto antes mejor.

      "Ha llegado el momento de que todo el mundo deje de hacer florituras y nos dediquemos a reforzar la apuesta política que hicimos hace unos meses. Debemos formalizar ya el acuerdo institucional""ETA sintoniza con los deseos de la mayoría social de superar el conflicto"

      Índice home